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viernes, 4 de enero de 2008

Que los cristianos actúen como ellos estimen pero que dejen a los demás comportarse de acuerdo a lo que consideran correcto

El axioma del título, ¿les parece adecuado?. No me nieguen que no es políticamente correcto. Seguramente así piensen muchos católicos de pro e incluso alguno de mis lectores hasta que, espero, hayan terminado de leer este artículo.

Cuando ojeé el comentario que dejó Maldoror sobre mi anterior entrada se me encendió la luz y pensé acerca de la utilidad de escribir algo que ayudara a clarificar las muchas dudas de tanta gente de buena fe que por falta de instrucción o por la titánica influencia que la cultura de la muerte ejerce sobre las personas echan de menos los argumentos que corroboren lo que su conciencia, intuición, educación y buen sentido les asegura. Además, me dije a mí mismo, visto el perfil de este señor, que tal vez estuviera ante una de esas rara avis, tan escasa entre los católicos y casi inexistente fuera de ellos, que busca auténticamente algo de verdad, que sufre de esa docta ignorancia socrática que provoca la sed de conocimiento ajena de prejuicios y miedos a poner en entredicho todo lo ya conocido, y que está haciendo una pregunta anhelando una respuesta. Pero mi desilusión vino cuando contestó a nuestro amigo Embajador en el Infierno que trató de explicarle con simplicidad y muchísima profundidad – ambas suelen ir acompañadas – alguna de sus aparentes inquietudes. Su respuesta no fue el silencio reflexivo o la petición de mayores aclaraciones para comprender mejor lo que transmitimos, si no para ser amaestrado al menos para entendernos y poder conocer por mera voracidad de sabiduría algo nuevo. Pero no, ¡qué desilusión!. Otro dogmático, lleno de prejuicios. Otro que pregunta y pregunta pero como mera retórica sin esperar aprendizaje ni siquiera dialogo. Qué fiasco al descubrir que a la respuesta del Embajador en el Infierno le contesta con otra pregunta pero de índole diversa. Y para más inri el tópico sofista de con “qué autoridad”. Qué pena, una persona que parecía letrada. Efectivamente, es perder el tiempo dialogando así. Cada vez que a Jesucristo le hacen una pregunta del tipo con qué autoridad, quién te crees, etc. Siempre contestó de la misma forma. No hay otra.

A pesar de todo, podemos salvar las primeras preguntas de Maldoror por su utilidad para construir este artículo ya que son las mismas que esas personas de buena voluntad, que hemos mencionado, se están haciendo en medio de sus vacilaciones.

Comencemos. Interpelaba nuestro frustrado académico lo siguiente: “¿Cuando hablan de que medidas como el divorcio express o el matrimonio homosexual "atentan contra la familia cristiana", a que se refieren? Exactamente como que dos homosexuales puedan casarse o que la gente en general tenga el derecho a divorciarse afecta su "familia cristiana"? ¿Los estan obligando a divorciarse? ¿Los estan obligarse a volverse homosexuales o están dando el derecho a casarse solo a los homosexuales?”

Hablemos del matrimonio homosexual. Con respecto a la primera cuestión, aparentemente correcta, la cual afirma que extender el concepto de matrimonio a otras realidades no va en detrimento del que tenemos los cristianos u otros que piensan como nosotros, ya que esto no es ni mucho menos una cuestión religiosa, puesto que podremos seguir haciéndolo sin que en nada nos afecte dicha ampliación, digo que es absolutamente errónea. El mayor ataque que puede recibir cualquier ser es ir contra su sustancia. Pongo un ejemplo que ya he usado otras veces: ¿saben la mejor forma de cargarse todo el apoyo social a los minusválidos? – espero no ofender a nadie con la palabra pero es que no conozco el último eufemismo políticamente correcto para referirme a esa realidad, aclaro que es así como nombramos esta situación entre los que la sufren y me son próximos y queridos; pero, claro, ellos son inteligentes y no progres…-, repito, ¿saben cómo?. Se lo digo yo, lo más eficaz y sin que nadie pueda protestar es ampliar el concepto de minusvalía a cualquier problemilla. Así el que tiene la ceja torcida percibirá la misma ayuda que el tetrapléjico. ¿Absurdo?, ¿no?. Cambia la definición de lo que se pretende proteger y lo dejarás absolutamente desprotegido. Esto es aplicable a cualquier cosa: al arte, a los productos distintivos de un país, a los cargos de una empresa. Amplia la definición de directivo, por ejemplo, y has dejado de serlo. Como a alguien se le ocurra calificar la limonada como vino de solera me río yo de los consejos reguladores de la calidad. Haz más flexible el concepto de arte y la partida presupuestaria que percibiría una gran pinacoteca para sus proyectos se lo llevarán los graffiteros. Y, me pregunto, afecta o no a los que van en silla de ruedas, directores, bodegueros y expertos en pintura barroca. ¿Protestarán? o algún mentecato les dirá: si nadie os impide que sigáis haciendo lo que hacéis, ¿de qué os quejáis?. Fíjense qué no será la gravedad de hacer este cambio de definición con la institución más importante de la sociedad, puesto que es la célula de ella, y que, en consecuencia, debe protegerse y promocionarse y todo lo que se haga por ella es poco. No solo económicamente sino moralmente, con reconocimiento social, con facilidades, con apoyo psicológico, con oportunidades singulares, etc. Si resulta que una familia con sus abuelos y sus muchos hijos valen lo mismo legalmente que dos amiguitos que viven juntos, ya me dirán.

Sobre la segunda cuestión de que nadie nos obliga a ser homosexual, sin entrar en la calificación de esta tendencia que ya he tratado ampliamente en esta bitácora y que continuaremos dada la beligerancia de los activistas gay, diré que tampoco esto es cierto del todo. Es verdad que de lo que voy hablar ahora es un asunto muy sutil pero se da. Me refiero al efecto pedagógico y moralizante que toda nueva ley trae consigo. La gente normal tiende a pensar subliminalmente que si algo es legal es bueno. En consecuencia, los frutos, especialmente en los adolescentes en los cuales la personalidad, incluido el equilibrio sexual, está por desarrollar, este mensaje es letal. Por tanto, una ley de este tipo acarrea un efecto proselitista. Concluyendo, si no nos obliga a ser homosexuales, al menos, induce y posibilita.

Aclaro, existe la posibilidad de dejar de ser homosexual, no viene a cuento, pero como no se oye mucho y yo soy testigo de varios casos muy cercanos lo repito por si ayuda a alguien.

Con el divorcio express es más fácil argumentar. Ya el divorcio en sí es un ataque a la esencia de la familia ya que esta por su raíz no tiene fecha de caducidad. Si existe la posibilidad del divorcio de los padres la familia se debilita en sus cimientos. Esto es tan obvio que los prejuicios no nos lo dejan ver. Es como los huevos fritos con patatas que solo nos damos cuenta que existían cuando estamos seis meses en el exilio y es de la única comida que nos acordamos. Pongo un ejemplo: Que les parecería que la legislación de un país permitiera que los socios de una empresa tuvieran la arbitrariedad de disolver la sociedad sin atender con ninguno de los compromisos con sus empleados, proveedores y clientes; bueno, ninguno, no, pactando unas indemnizaciones. Esta claro que nadie viviría seguro en un lugar así. Al contrario lo que se desea son compañías fuertes y duraderas que den seguridad a sus empleados, clientes, accionistas y sociedad. Es más lo que esperamos de la legislación es que premie la durabilidad y penalice la temporalidad. Y no digamos si hablamos de entidades de inversión, donde confiamos nuestros ahorros -¡quien los tenga!- . Esto que está claro con el tema empresarial, vamos con el dinerito, lo ponemos en tela de juicio con algo muchísimo más valioso como es la familia. Bueno pues el divorcio express es acentuar esto hasta lo ridículo. En el caso de la empresa, que en 24 horas le dices a todo el mundo que a su casa, ¡que esto se ha acabado chicos!. Cuando se abarata el coste de terminación de un compromiso lo que se hace es minusvalorar el propio compromiso. Tal es así que llega un momento en que la diferencia entre estar casado o no desaparece, ergo, dinamitamos el concepto de matrimonio y por ende el de familia. Le damos un marco de inestabilidad propicio para la irresponsabilidad y para la irreflexión tan enemigo del amor verdadero, que es la esencia de la familia.

La familia es el lugar donde se nos quiere por lo que somos y no por lo que valemos y esto, especialmente en los jóvenes, es lo que nos ayuda a crecer como personas. Si esto puede acabar, es una mentira, un fraude. El amor no existe. Esa es la razón de tanta depresión y suicidio. Pero este amor del que hablamos no es un enamoramiento compulsivo sino el amor duradero. Aclararé para la ignorancia generalizada que el enamoramiento y la pasión inicial se acaban, hasta aquí algunos llegan por eso concluyen que la solución es el cambio de ahí el divorcio, lo que no sabe la gente es que vuelven, pero en el marco de un matrimonio donde la constante es el amor, con subidas y bajadas, con perdón y con cien mil sinsabores vividos juntos.

Para finalizar voy al axioma inicial. Lo que en el fondo nos pasa, influenciados por la presión ambiental, es que pensamos que cada cual haga lo que crea y no nos metamos en la vida de los demás. Esto es lo más egoísta que he oído en mi vida y se dice mucho. Que es lo que pone el comentario: si yo no me voy a divorciar qué me va a mí que lo hagan los demás, que tengan la posibilidad, perfecto. Olvidando que la ley no es potestativa sino que es de debido cumplimiento. Verbigracia: Admitiríamos que la ley de protección de maltratos a una mujer – estos ejemplos deben tener como víctima a una fémina de lo contrario pudieran interpretarse justo en sentido contrario a lo que el autor pretende – exonerara al varón que inflingiera una paliza a su mujer si a esta, por masoquismo o lo que quieran, le gustara. De ningún modo, pues ese hombre transgredió la ley. A que no valdría decir si ellos son así felices dejémoslos y cuando mate a la mujer miramos para otro lado y decimos compungidamente: una desgracia. Una ley nos afecta a todos. El mal de una persona es un mal que daña a la sociedad. Por la misma razón, no podemos decir que no importa que la legislación corrompa la esencia de la familia ya que la mía va a seguir muy bien, ¡allá lo demás!. Y, ¿nuestros hijos, qué?; y, los demás, ¿qué?, ¿nos importan, acaso, un pepino?.

Para acabar diré que el origen de estos males contra la familia, aunque se remontan a Lutero y al Iluminismo francés – ya hablaremos algún día -, tienen un enemigo muy próximo y cercano que fue la llamada liberación sexual. Vamos que todo este problema pasa por pensar con la bragueta. Y no es coña.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Yo soy objetor de conciencia contra la EpC

Desde hace algo más de un mes mi mujer y yo somos objetores de conciencia contra la ya archiconocida asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC).

Para los lectores de fuera de España – que aclaro no son pocos – reseño que se trata de una disciplina que el gobierno socialista de este país ha decidido implantar, aparentemente tal y como se hace en otras naciones del entorno, solo que, a diferencia de lo que ocurre en esos países, el contenido de la susodicha asignatura no es una simple exposición de los principios constitucionales o la descripción del funcionamiento del estado o la divulgación de los comportamientos cívicos a secas, con lo cual estaríamos desinteresadamente conformes, sino que es profundamente ideológico, tratando de adoctrinar a nuestros hijos, mezclado entre otras cosas que sí son inocuas, la concepción humana bajo la ideología de género, el relativismo, la crítica a lo genuinamente religioso y la abyecta visión sexual de los progres.

Resulta que en el proceso de enterarnos cómo hacer esta objeción hemos oído toda una serie de argumentos que apuntaban a no dar el paso desde los ambientes más críticos a ese remedo de asignatura - ¡qué no se dirá desde los otros sectores! – los cuales me gustaría denunciar por su error o pusilanimidad.

Para empezar la gente teme que en el historial académico de sus hijos quede impreso de por vida un borrón y esto es demasiado para tan caritativos padres. Además los residentes de las comunidades autónomas donde la implantación de la perniciosa materia se retrasará hasta el próximo curso, como es el caso de la de Madrid, donde vivo, piensan que es mejor plantearse este tema cuando el problema lo tengamos encima y así, con un poquito de suerte, este toro nunca llega y que otro lo lidie. Por último, en el colmo de la cobardía y también de la hipocresía, bajo mi modesto punto de vista, los más fervientes y piadosos de todos dicen: como nosotros ya llevamos a nuestros hijos a colegios religiosos ya se encargará el centro de adaptar la asignatura. No se crean que esto lo dicen con indolencia pues les consta que realmente será así; en efecto, estos colegios, lamentablemente son pocos entre los de ideario católico, harán que la asignatura se imparta de acuerdo a la mayor de las purezas doctrinales. Entre estos últimos se encuentran conocidísimos y catolicísimos sectores.

Todas están razones se caen ante una de mayor peso y es que no podemos quedarnos de brazos cruzados ante el mal que se nos viene encima a todos. Claro que hay riesgos, pero el peligro que nos cierne los demanda. Y lo más grave, los privilegiados, por la zona de residencia o por la capacidad económica de llevar a los hijos a aquellos colegios que responden a un ideario sano, no podemos mirar para otro lado medrosamente dejando que se esté metiendo en los cerebros de los niños, posiblemente de aquellas familias más débiles y desprotegidas por ser más pobres sin que cuenten con nuestra ayuda y solidaridad, este detrito ideológico. Para eso está la objeción para inundar de una ingente multitud de papelitos de estos a nuestros gobernantes y, también, a la insípida oposición, mostrando así cuál es nuestra postura y que no vamos a permitir sin luchar que traten de subvertir a nuestros hijos. Eso es algo a lo que son sensibles, pues piensan en número de votos. No vale pues decir que yo no vivo en Extremadura o que mis hijos van a este u otro colegio, ya que hay chicos a los que se les está obligando a cursar la EpC sin que sus padres encuentren los apoyos para evitarlo.

Para terminar quisiera felicitar al Foro Español de la Familia por la denodada y desinteresada labor que están haciendo para defendernos de este ponzoñoso bodrio. De igual forma incluyo un enlace donde se indica cómo objetar http://www.objetamos.com/.

lunes, 19 de noviembre de 2007

¡Qué escándalo!

- ¿Sabes lo que ha dicho Watson, del dúo Watson & Crick, descubridores del ADN? – comenta uno de los compañeros de trabajo con los que compartía la mesa del almuerzo.

- No – respondo con sinceridad -.

- Dice que lo negros son menos inteligentes.

- ¡Ah!

- ¡Y se queda tan fresco!

- Ya ves – traté de concluir un tema que me aburría.

- Pero,…, hay más.

- No me digas – respondí cansinamente.

- Lo peor es que ha dicho que si supiera que iba a tener un hijo homosexual lo abortaría. ¡Es escandaloso!

Esta apostilla puso mis nervios de punta y le espeté con la mayor vehemencia que mi educación y la ocasión me permitían:

- Pues a mí no solo no me escandaliza sino que lo comprendo perfectamente.

El asombro en la mesa se palpaba a la legua.

- Sí – dije – no me miréis con esa cara. A mí lo que de verdad me escandaliza no es que se declare esto u otra cosa similar, lo que realmente me repugna hasta la náusea es que se hagan abortos con vuestro beneplácito e impuestos a niños inocentes. O sea que si se demuestra que un no nacido tendrá tendencias homosexuales es un escándalo abortarle pero si se descubre - mejor dicho, se supone con todas las reservas que se ha descubierto - que tendrá síndrome de Down tras una amniocentesis no pasa nada. ¡Eh!, os escandalizáis de un mero comentario porque se habla de gente con tendencias no naturales y os importa un pepino que sí se ejecutan en la práctica asesinatos de muchos otros niños inocentes.

El tema es tremendo. Ya lo ven. Se trata de un conflicto de intereses progres. Entre el pretendido derecho al aborto, que por mucho que lo exijan o lo aprueben nunca será un derecho porque el asesinato por muy legal que lo sea siempre será un vil crimen, y la discriminación positiva de personas que son susceptibles de pertenecer al grupo de presión gay – el más beligerante y peligroso que existe-, el resultado parece claro: ante esta tesitura parece que gana la opción segunda. ¿Curioso verdad?. La madre tiene el derecho a decidir sobre la vida de su hijo y nadie le tiene que imponer nada; ¡ah!, pero si se demuestra que el niño que le viene será cacorro, la cosa cambia.

Pues a lo mejor hemos encontrado una forma de sensibilizar a esta sociedad sobre el nefando crimen al que se le ha dado carta de naturaleza. Digamos que ante la posibilidad de que esas criaturas no nacidas pudieran tener tendencias homosexuales habría que darles la oportunidad de vivir. Ya conocemos otra pieza de la escala de valores de los progres: los derechos de los homosexuales son superiores a los derechos humanos. Por algo a mí nunca me gustó eso de los derechos humanos, siempre pensé que mis seres queridos conseguirían mayor seguridad si me dedicaba a defender los derechos de Dios.

martes, 18 de septiembre de 2007

Que alguien me ayude

El Periodista Digital, como siempre en su línea de buscar cualquier noticia que favorezca a la Iglesia, aunque en este caso hable de los anglicanos, nos regala la siguiente noticia: Misa para curas gays y parejas.

Y yo me pregunto: ¿qué credenciales habrá que presentar para dicha ceremonia?, ¿se les practicará a los invitados un análisis forense a fondo para verificar que cumplen con los requisitos para el acceso? o ¿tendrán que realizar una demostración previa que los acredite?.

Por favor ayudenme a salir de esta duda.

Tal vez el Embajador en el Infierno con su conocimiento directo en la materia - la cultura británica, aclaro - pueda darnos luz en este asunto.

Por cierto, la foto del arzobispo no tiene desperdicio.

jueves, 13 de septiembre de 2007

La pornografía

Tengo un amigo muy querido que cada vez que le comento que el origen de esta nueva ola de males que azotan al ser humano es la aceptación social del divorcio me dice, con buen criterio, que sí pero no; que antes vino la pornografía. Y es verdad.

Digo nuevo ola porque males y pecados han existido en todas las épocas y los habrá hasta el final de los tiempos. Por supuesto, me refiero a esta situación, ya no de inmoralidad sino más bien de odio a la vida y, en consecuencia, a la familia, que nos ha tocado en suerte vivir.

A pesar de lo que nuestros inicuos políticos socialistas arguyen y nuestros vacuos políticos de centro-derecha – ¡y reformistas! - otorgan, el divorcio desencadenó, ya que atacó la raíz de la familia que es el matrimonio – el de verdad no confundir con sus caricaturas -, toda una serie de desastres que nos han conducido a la aceptación, cuando no al enorgullecimiento, de las conocidas calamidades del aborto, crisis familiar, abandono de los mayores, eutanasia y, de momento por último, el mal llamado matrimonio de una pareja del mismo sexo.

Pero mi amigo tiene razón: la pornografía. Que poco caso hacemos a este tema. Nos conformamos con que bajo el pretexto de la libertad de expresión lo que hay que hacer es regularla. Si la ponen en horario no infantil; es decir, muy de noche y sobre todo si la emiten en canales privados de pago: ya está, todos contentos. ¡Pues no!.

Evitaré entrar en muchos detalles, pues quien quiere entender lo hace y quien está de mala intención no lo va a hacer nunca.

Para empezar la pornografía inflige un daño horroroso a quien la ve. Automáticamente provoca la cosificación de la mujer – no me discutan, por favor, el 95% de esta basura está orientada a los varones, ya hablaremos en otro momento de una obviedad que se pretende negar como es que la sexualidad del hombre y de la mujer son diferentes aunque tengan, por supuesto, muchos elementos comunes –; por tanto, endurece el corazón y lo anquilosa para amar. Introduce una inquietud y un deseo ineluctable de utilizar para el placer el sexo, destruyendo, de esta forma, su valor intrínseco que es la donación. Produce adicción, lo que incuestionablemente merma la libertad del individuo. Y, por si fuera esto poco, lo más oneroso es que los efectos son a largo plazo; sí todas esas imágenes quedan impresas en la memoria – cualquier aprendiz de psicólogo sabe que la memoria funciona mejor con imágenes – y aunque la persona que ha caído en este vicio consiga rehabilitarse tras mucho esfuerzo y tiempo, porque no es ni mucho menos fácil la cura, esas escenas visionadas continuarán regurgitándose desde el inconsciente repitiéndose sus malignos efectos. Por consiguiente, al ya largo tiempo del tratamiento habrá que sumar el de la convalecencia. Por supuesto que de esta patología se derivan otros pecados mayores. Ni que decir tiene los perniciosos efectos para el amor conyugal; en efecto, provoca el enfriamiento paulatino del amor verdadero. Y qué hablar de los hombres con poca madurez psicológica, solitarios y sin posibilidad de desahogo, las consecuencias son funestas.

Para continuar la pornografía hace daño a los actores que se degradan, dudo yo que siempre voluntariamente ya que detrás hay mucha droga, a la indignidad de esclavos, profanando sus cuerpos que han sido creados para la expresión y la comunicación de toda la vida interior, fundamentalmente el amor, al fango de revolcarse para espectáculo de otros que arden mirándolos.

Para terminar la pornografía hace daño al que la produce, que como un avaro proxeneta, haciendo el papel del Tentador, induce al mal a los actores y a los espectadores.

Lo más lamentable es la facilidad de acceder a ella, cosa que está dañando incluso a gentes que tratan de llevar una vida recta, ya que la facilidad de caer en la trampa de la tela de araña de la pornografía es muy grande pero la posibilidad de desenredarse es cada vez más difícil.

Lo tremendo es que la pornografía en mayor o menor medida está hasta en la sopa: anuncios, series aparentemente inocuas, programas infantiles, etc. ¿Cómo una sociedad puede absorber toda esa cantidad energía perversa? o tal vez se la quiera tener distraída ahí, porque esclavizar una sociedad con las titánicas cadenas de la libido debe ser sin duda eficaz, ¿no?.

Mi sugerencia es prohibir la pornografía: ¿a quién beneficia mantenerla? y ¿a cuántos beneficia el eliminarla?.

A este respecto recomiendo sobre todo a los americanos la lectura de Apostolado católico en EEUU ayuda a superar adicción a la pornografía del maravilloso blog Vivicar. Por cierto la vida de Santa María Goretti y la de su asesino Alessandro Serenelli son interesantísimas. Ella es una de mis santos favoritos y, es más, yo diría que su historia es uno de los mejores ejemplos, bien sencillito, para entender qué es el cristianismo y en qué se diferencia del maremágnum de religiones.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Aquí estoy de nuevo

¡Da mucha pereza arrancar de nuevo una tarea que llevamos abandona durante un tiempo largo!, ¿verdad?; aunque esta sea una labor tan placentera para mí como es hacer este blog. Todo reencuentro es difícil, mucho más que los comienzos. ¿De qué puedo escribir?. A uno, que entre otras cosas aun peores es vanidoso, le parece que la primera entrada de la temporada debe ser buena, novedosa o simplemente especial. Hay lectores que la esperan y todo el mundo sabe que no hay peor cosa para cualquier autor que hacer esperar ya que esto provoca un aumento de las expectativas y por ende la probabilidad de defraudarlas. Hasta mi admirado Embajador en el Infierno, que ha tenido la deferencia de premiarme dentro de una cadena que tendré que ver cómo continuar, sospecha que me haya rajado de la blogosfera. Tendré que hacer un esfuerzo; calentar motores y…despegar. La pantalla en blanco de mi editor me desafiaba sarcásticamente como si me dijera: ¡No me mancharás!. Pero, ¡lo conseguí!, escribí mi primer párrafo: ¡He vuelto! Y es un verdadero placer estar con todos vosotros de nuevo.

Dos cosillas me gustaría comentar muy brevemente – ¡estoy empezando! – sobre la actualidad.

La primera es la idea de Chaves – presidente de la comunidad autónoma española de Andalucía - de garantizar por ley el acceso a una vivienda a un precio asequible para todos. Miren, sin entrar en un análisis desde el punto de vista de política coyuntural ni económico en profundidad, les diré que en principio este tipo de propuestas me gustan. Sí, yo que me encanta el libre mercado, como toda lo que suponga libertad para el hombre porque así nos quiso Dios y por tanto así somos por naturaleza. Quiero advertir que aunque no me etiqueto como liberal porque yo solo me identifico como cristiano (por la gracia de Dios) defiendo los postulados del libre mercado a capa y espada como si lo fuera. Lo hago así porque estoy convencido de que son los más eficientes y los más concordes con nuestra naturaleza. Pero como no hay más absoluto de nuestro señor Jesucristo tampoco la visión liberal lo es y, en consecuencia, podemos ponerla en entredicho en ciertos momentos y circunstancias. Así como defendemos, los que lo hacemos, la libertad de la persona para hacer los que quiera mas si esta hace un mal exigimos que este debe ser reparado y quien lo comete pagar proporcionalmente a su gravedad, acarreando este castigo la falta de libertad u otras consecuencias superiores, de la misma forma la libertad de mercado ha de ser sometida a la justicia y si hay un problema con el acceso de las personas a la vivienda, como la persona está por encima de las leyes, las teorías y las ideas, hay que ayudarlas a poder tener un techo. Ya, ya se perfectamente lo bueno de la ley de la libre oferta y la demanda, nadie como yo la defiende frente a los progres de tres al cuarto y los amantes de lo público y la subvención, pero el libre mercado precisa de condiciones ideales: sin monopolios, sin amenazas, sin grupos de presión y con reglas de juego comunes y no en un mundo globalizado para todo menos para los derechos de las personas. No nos engañemos, las causas del gran problema que tienen los jóvenes para acceder a una vivienda y por tanto a formar una familia serían suficientes para miles de tesis doctorales y nunca la conclusión sería que la economía controlada es mejor que el libre mercado, porque la primera es disconforme con nuestra naturaleza, pero como el pecado original existe y el hombre es malvado el Estado debe tratar de hacer justicia. Es lo mismo que para evitar los monopolios: ley al canto y nada de libertad. Los padres del liberalismo anhelaban un mundo liderado por la iniciativa de millones de pequeños empresarios y sometidos a una moral cristiana.

La segunda cosa es el tema de Fernando Alonso y la sospecha de espionaje. Por muy español que sea Alonso, yo que me califico de carpetovetónico y que me veo con pasión todas sus carreras, les digo que si ha participado de espionaje y por venganza además se ha chivado a la FIA de su equipo, la verdad, que quieren, el niño deja mucho que desear y ha cometido dos vilezas. Una cosa es denunciar el mal que uno ha visto y asumir el castigo que le corresponda y otra muy distinta es delatar a tu equipo por venganza amen de haber sido beneficiado tramposamente copiando el trabajo de otro.

martes, 17 de julio de 2007

Sobre las células madres

Perdonen esta entrada ya que es muy básica y parece decir perogrulladas pero es que este tema está sembrado de mentiras primordiales, mentiras basadas en una confusión del lenguaje construida adrede.

Un célula madre es aquella con capacidad de generar otras células madre y, por tanto, utilizando la técnica correcta, reconstruir tejidos o incluso órganos completos.

Hay dos tipos principales de células madres:

1.- Embrionarias: SON UN SER HUMANO
2.- El resto, evito la profusión, NO son seres humanos, son meras células.

Por favor absténgase de aburrirme con sus comentarios los que sostengan que un embrión no es más que un conjunto reducido de células porque entonces les repetiré que también una mujer adulta es tan solo un montón de células y creo que cualquier imbécil sabe distinguir entre su parienta y una verruga, ¡coño!.

Por tanto con las primeras NO se puede experimentar porque son personas. Son embriones.

Hay gente que dice: pero, ¡si es para curar a mi hijo o a mi madre!. Bueno, estoy dispuesto a aceptarlo si esa persona admite que también le parece bien lo que se hace en África o Sudamérica con los chicos callejeros. Coger a niños que nadie echará de menos para matarlos y sacarles todos los órganos en un hospital clandestino y salvar así las vidas de otros niños, muy queridos por sus padres, en países avanzados científicamente. Es exactamente lo mismo, sacrificar la vida de una persona que consideramos inferior, en un bonito hospital que manipula embriones, para salvar a otra que sí estimamos.

Por cierto, como la naturaleza es sabia porque tiene un Creador sabio, se revela contra sus destructores, por eso estas células no han curado a nadie hasta el momento, tan solo generan cánceres y otros graves problemas.

Las segundas, que sí han dado resultados médicos positivos, se pueden utilizar perfectamente para los fines curativos que se quieran, porque son solo células. Por supuesto, esto es lo que sostiene la Iglesia Católica; es decir, La Iglesia.

Y yo me pregunto:

- ¿Porqué entonces no se usan solo las segundas?

- ¿Porqué se dice que la Iglesia se niega a la experimentación con células madres cuando es mentira ya que solo condena experimentar con las primeras; es decir, con las personas?

viernes, 13 de julio de 2007

El escrutinio de los libros sin barbero y sin cura

La quema de libros durante el Tercer Reich se considera como uno de los hitos del totalitarismo nazi. Pues bien, muchos venimos sosteniendo que todo este mundo llamado democrático camina a marchas agigantadas hacia el totalitarismo, hacia la dictadura del relativismo; es decir, para ser más precisos, hacia un nuevo orden basado en el trípode: relativismo, hedonismo y materialismo donde no cabe la persona y cuyo exponente más propio, consecuencia necesaria de esa tripleta, es la cultura de la muerte. O lo que es lo mismo ha abandonado la senda de Dios para avanzar por el camino de los demonios. En efecto, tras esta fachada democrática que no hace sino narcotizar nuestras entendederas, la democracia es el opio del pueblo, podríamos decir, se esconde una peligrosísima tendencia que a veces muestra bien a las claras sus taimadas intenciones poniendo de manifiesto su naturaleza tiránica. Resulta que ahora en Inglaterra – si esto hacen en un país medio lúcido, ¡qué nos deparará la insensata España! – pretenden censurar por poner de relieve estereotipos racistas algunos capítulos del famoso cómic de Tintín. ¡Manda huevos! – que diría el clásico -.

No, si ahora resulta que nuestros cerebros han sido intoxicados desde niños, ¡y el de tantas generaciones anteriores también!, por la lectura de este ignominiosísimo libelo. Este Hergé merecería un castigo, ¡qué pena que esté muerto!.

Pero,…¡oye tú!, si vamos a censurar a los que escriben de estereotipos raciales, porqué no también a los que son misóginos u homófonos o a los clasistas, etc. Nada, nos hemos cargado, al menos en España, la mayor parte de los libros, empezando por los de Cervantes y Quevedo y terminando en los de Jardiel Poncela y Cela – me ha salido un pareado -. Y del resto del mundo nos cargamos la mitad, como poco.

¡A quemar los libros en pos de la democracia y de lo políticamente correcto! Volvemos al 10 de mayo de 1933.

Por favor, los zutabes los salvamos porque hay que ser pluralistas y al marqués de Sade, también, por mor de la libertad progresista; o sea, la de la bragueta.

Es que no hay más ciego que el que no quiere ver.

miércoles, 11 de julio de 2007

¡También en el fútbol!

He de reconocerlo soy un aficionado, y mucho, al fútbol. Aunque no soy seguidor del Getafe, sino de otro club que está muy cerca y que no hay quien le iguale en éxitos deportivos a nivel mundial, este modesto equipo era objeto mis simpatías.

Ayer cuando veía el telediario nos pusieron como novedad el nuevo anuncio de este equipillo, que es en lo que se ha convertido, para atrapar abonados. Me quedé atónito.

No recomiendo a nadie visionar el anuncio televisivo tan solo comentaré que es una sencillota chocarrería sin ningún tipo de ingenio, pero he aquí lo grave, es una blasfemia explícita.

Aunque mis fuerzas de difusión son ridículas si iniciamos una red puede que se multipliquen, por ello propongo desde ya a todos mis lectores y amigos que circulemos por todos los medios (meme, e-mail, boca a boca, etc.) la propuesta de un boicot contra este club: que nadie vaya a su campo, ni que compre ni un partido de pago por visión, ni que vea ningún resumen de sus partidos, ni que se abone, y si lo ha hecho que devuelva el abono, hasta que el club no retire el spot televisivo y pida disculpas por el mismo.

¿Porqué el señor Torres, presidente a la sazón de este club y responsable último del adefesio, no ha propuesto basar la publicidad en una historia sórdida en la que la protagonista fuera su señora madre? Sería novedoso e impactante, ¿verdad?. Todo el mundo hablaría de ello. El efecto llamada sería impredecible. Pero no, ¡claro!, hay cosas que ofenden. Que nadie culpe exclusivamente a la agencia de publicidad, que también tiene la suya, porque el responsable es el presidente y si la historia versara sobre su progenitora ya lo hubiera evitado, ¿no?. Pues eso, aplícate el cuento, ¡imbécil!

Advierto no soy muy partidario de las defensas organizadas ni de los lobbys por parte de los católicos porque ya tenemos quien nos protege. Sin embargo, la blasfemia exige nuestra santa ira.

martes, 10 de julio de 2007

Efectivamente: Europa está perdida

Nuestro compañero “bloggero” Es Justo y Necesario dice que Europa está perdida mostrando un anuncio de una televisión extranjera muy interesante.

Me ha parecido curioso la cantidad de comentarios negativos que ha recibido a cuenta de esta opinión calificándolo de exagerado o rebatiéndole el fondo de su anotación.

Personalmente digo que tiene toda la razón: Europa está perdida, evidentemente este spot no es la prueba del delito, pero sí un detalle sintomático muy significativo y del que se pueden desprender varias conclusiones.

Para empezar el anuncio deja entrever que se trata de un padre separado, pues bien, lo primero que ese niño malcriado necesita es que los padres se reconcilien y lo eduquen como Dios manda.

Segundo, que tras recuperar su vida conyugal no usen jamás los anticonceptivos, todo lo contrario al mensaje del anuncio y a lo que, me juego los dientes, esta hipotética pareja hacía y que es una de la causas del tristemente extendido fracaso matrimonial. No hay peor veneno para la vida de los esposos que cerrar su corazón a la llegada de los nuevos hijos que Dios les quiere regalar. De esta forma le darán a este niño malencarado hermanos lo cual contribuirá más que ninguna otra cosa a la buena educación del chaval.

Por último, y creo que lo más importante, este chico necesita urgentemente dos tortas bien dadas. Perdonen la autocita pero ya comenté en su día lo de Niño mimado niño estropeado que creo viene al pelo.

Estoy convencido que la mayor parte de los europeos están no solo disconformes sino absolutamente en contra de la tres cosas que he dicho y ¡mira que son básicas!. He ahí que Europa está perdida.

Por último, matizo para los mediocres a los que hay que explicarles todo, que por supuesto de un mero anuncio no se pueden inferir necesariamente todo lo dicho, pero creo que este spot es un paradigma de la situación actual y es perfectamente válido para construir esta conjetura que a ver si sirve de acicate a nuestros semejantes.

viernes, 6 de julio de 2007

Abortar para evitar abortar

Es realmente formidable ver los artilugios lingüísticos que montan los defensores del pensamiento único para imponer, aunque sea artera y subrepticiamente, pero a la postre, imponer, sus fundamentos.

Dice el portal Terra en su sección de Ciencia que el uso de la 'píldora del día después' podría reducir en un 70% los abortos. ¡Y se quedan tan anchos!.

La píldora del día después, como su nombre tácitamente indica, es abortiva. Por favor lean este artículo de la wikipedia, espejo indubitable del pensamiento único, y me dicen. Por muchos circunloquios que da no consigue disimular - ¡y mira que lo intenta! – que el efecto de esta píldora es evitar que el embrión anide en el endometrio y en consecuencia muera. En el colmo de su razonamiento sofista rayano en lo ridículo llega a afirmar que como no mata al embrión sino que tan solo impide su implantación eso no es técnicamente un aborto. Esto es como si en un juicio por homicidio contra un secuestrador que encerró a su víctima en una ergástula privándola de comida y bebida, el abogado arguyera que su defendido no la mató sino que las circunstancias adversas fueron la causa de que aquel desdichado falleciera cocido por el ardor de la sed y por la deshidratación a los pocos días.

Todos las demás explicaciones son jácaras o interesante base científica si se interpreta con recta conciencia. Corolario: la píldora del día después aborta si quien la toma quedó embarazada el día antes, de lo contrario o no pasa nada o como mucho servirá de anticonceptivo para el día siguiente, pero esta no es su finalidad, porque para el día siguiente y sucesivos ya está la famosa píldora a secas, esta se ha concebido para el día después; esto es, para abortar.

En conclusión, se propone un método abortivo más disimulado para tratar de evitar el aborto franco. Es el súmmum del refinamiento en la defensa de este abyecto crimen. Mostrar una especie de preocupación por la proliferación del aborto cuando lo que se pretende es acrecentarlo. Es un intento de hacerlo como más suave, algo así como la tónica ligth.

Por supuesto, no hay más que ver el mencionado artículo del portal propiedad de la empresa Telefónica, para advertir que detrás de todo esto se encuentra la vieja pretensión de generalizar el aborto y la anticoncepción en la juventud y la adolescencia.

Por último, recomiendo leer La carga de la prueba del blog El Forajido y Mr. Bean y el centro-reformista: Destruyamos el PP para ahondar en la realidad particular de España y de como el PP NO ES UNA ALTERNATIVA. Bien es verdad que ZP se lo curra para que les votemos.

martes, 5 de junio de 2007

Mamá: ¡Me aburro!

«Pues cómprate un burro», suele contestar mi mujer cuando uno de nuestros hijos nos aguijonea con tan manida protesta.

Es propio de adolescentes y niños carecer de la capacidad para convivir con la experiencia del aburrimiento. Porque una de las características propias de la madurez es precisamente la virtud de la fortaleza que permite al sujeto soportar sin desesperar experiencias no gratas. En mi caso, si me permiten el comentario, no se si por exceso o defecto de sazón, añoro, en no pocos momentos, volver a sentir tedio. Cuando me preguntan: «¿qué plan tienes para tus vacaciones?», siempre contesto: «aburrirme». Pero, no lo consigo.

El asunto es que cada vez se oyen a personas de más avanzada edad física mascullar esa misma queja lastimera. A veces en el trabajo, cambian de puesto y al poco tiempo: igual. En el noviazgo: ¡Claro!, viven con los papás; por supuesto, tienen sus buenos sueldos, salen, van al cine, a cenar, disco y a disfrutar juntos e, incluso, los papás les preparan la cama para los fines de semana – ¡habría que mandar a galeras a algunos padres! –. El resultado es que tras varios meses o años de convivencia, sin la más mínima responsabilidad ni compromiso, están hastiados. En los estudios es permanente esta querella. ¡Ni qué decir tiene en la relación con los padres!; sin embargo, con los abuelos: no. Porque cuando no son útiles se mandan al basurero – perdón, residencias de lujo – y santas pascuas. ¡Ah!, se me olvidaba: en el matrimonio….para qué hablar; esto si que es profundamente triste y preocupante.

Miren el secreto de la felicidad está en amar no en ser amado - cuando he contado esto a algún cercano que pretendía divorciarse se ha quedado con los ojos a cuadros -. Que sí, que en ser amado no hay ninguna realización, que solo se encuentra la verdadera y plena satisfacción en amar sin esperar nada a cambio. Y claro, como hemos quitado de la vida a Dios y a toda referencia ética, solo esperamos obtener algo de placer. Esta es la trampa vital de una existencia fuera de la fe. Conclusión todo aburre, incluso lo más bonito de la vida.

Además, hay otra cosa muy importante, ¿quién ha dicho que no hay que aburrirse en algunos momentos?. Amarse dos personas comporta el saber aburrirse juntos. Amar un trabajo es convivir con la rutina. El hombre adulto sabe superar e incluso utilizar para su bien y el de los demás el aburrimiento y el resto de las contrariedades que le sobrevengan. No obstante, si aman mucho no van a tener tiempo de aburrirse. Todavía no conozco ninguna monja de clausura, familia numerosa, misionero atendiendo pobres o profesional serio que disponga de tan preciado bien: tiempo para aburrirse.

viernes, 1 de junio de 2007

Fe y Razón

El comentario que me hace “el biólogo” a mi anterior entrada "Matar clavando unas tijeras en el cráneo" me ha llevado escribir esta.

Primero de todo quisiera pedir sinceras disculpas a él y a cualquier persona que haya malinterpretado mi ironía como un desprecio a la apasionante ciencia biológica. Lo que pasa es que uno, que también sabe algo del tema, se harta de esa gente que porque haya aprendido cuatro cosillas se permite el lujo de desdeñar como ignorancia cualquier argumentación que no esté basada en la muy limitada ciencia positiva.

Fe y Razón – sugiero, por cierto, la lectura de la encíclica homónima de Juan Pablo II -, no solo no se contradicen sino que deben apoyarse mutuamente en un buen cristiano. En efecto, la razón sin la fe está enferma y acaba generando monstruos – como Goya -; pero, la fe sin la razón también es incorrecta derivando en el fideismo que puede ser peligrosísimo. Leyendo a Santo Tomás se tiene muy claro este tema ya que Dios no ha creado un mundo ininteligible sino que ha dado a los seres necesarios autonomía y consistencia. Siempre en la Iglesia se ha dicho que el alma, para volar hasta Dios, necesita de dos alas y que si una de ellas falla tendrá muchas dificultades para hacerlo. Esta son la fe y la razón.

Lo que pasa es que la razón no se basa exclusivamente en la ciencia positiva; si bien es verdad que esta es necesaria y constitutiva de aquella no es la única fuente del conocimiento intelectual humano. De lo contrario podríamos caer en el cientifismo que es siempre una manipulación de la Filosofía como Ciencia sustituyéndola por una corriente filosófica particular que es el materialismo. Desde luego la ciencia puede describir o ayudar a ratificar que es cada ser, pero este precede a su descripción, descubrimiento e incluso a su existencia y nadie desde un postulado meramente cientifista puede tratar los grandes temas morales. Verbigracia: calificar de conjunto de células a un embrión o a un feto es una majadería cientifista. Para saber lo que es un embrión es necesario, desde luego, conocer científicamente el objeto a tratar, pero no es suficiente, deberemos manejar conceptos filosóficos y morales como los de persona o los fundamentos de los derechos. En efecto, con la razón se puede llegar al conocimiento de parte de la Verdad pero usando esta en su conjunto y no absolutizando el método positivo. El camino de la verdad es complejo y exige de humildad y de un gran deseo sincero de alcanzarla.

Por otro lado, tampoco desde una fe desprovista de conocimiento racional y científico se puede hablar de las grandes cuestiones sin peligro de caer en el error. Por tanto descarto que una autoridad religiosa se arrogue el derecho de proclamar como verdad cualquier extravagancia irracional. Esto sería admitir que por la fe se puedan concluir cosas contrarias a la razón. Es cierto que la fe supera a la razón y, por tanto, puede llevarnos a postulados y a acciones que la sobrepasen pero nunca que la contradigan.

Fe y razón deben conducirse metodológicamente por caminos autónomos pero nunca llegarán a conclusiones contradictorias puesto que son dos vías provistas por el Creador que ha dotado a nuestra alma de capacidad de conocimiento tanto intelectual como espiritual y el objeto del conocimiento es único: la Verdad. En esta singladura encontraremos dificultades e inconsistencias pero que con esfuerzo y humildad se han de superar, evaluando en cada ocasión si es la razón la que ha fallado o son nuestros pecados los que han empañado los ojos de la fe.

Concluyendo la razón es amplia y no se circunscribe a la ciencia positiva pero precisa de la fe, al igual que esta de aquella, para conducir al hombre al conocimiento de la Verdad.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Giuliani metió la pata pero otros muchos también

Aparece en el confidencial del periodista azote del presidente español ZP, Federico Jiménez Losantos, Libertaddigital.com una columna traducida al español del Washington Post escrita por el politólogo de la derecha americana Charles Krauthammer.

Miren, por mucho Pulitzer que tenga y por mucha doctrina política que haya elaborado, en esta columna mete la pata como Giuliani que se manifestó partidario de despenalizar aun más el aborto en USA amén de otras cosillas (seguro que se las imaginan).

El problema del aborto en USA no es que esté regulado desde los setenta por la jurisprudencia a partir del conocido caso Roe contra Wade en vez de por una ley democráticamente emanada del parlamento. No, el problema es que la matanza del 11S, cuya realidad de aflicción poca gente haya vivido tan de cerca como el ex-alcalde de NY, se queda pequeña en comparación con el holocausto que representa el nefando crimen del aborto en ese país.

El manoseado argumento feministoide del sufrimiento y el sacrificio de las mujeres ya cansa hasta la nausea. A mí las mujeres me impresionan – ¡y mucho! – pero las madres abnegadas que tiran con carros y carretas para sacar adelante a su familia; es decir, todo lo que el feminismo odia de la mujer es lo mejor y lo más propio de ella; a saber: su intrínseca triple faceta de madre, esposa y mujer.

Yendo al caso, amigo Charles, me temo que estás tan desenfocado como tu correligionario Rudy. Este no es un asunto de formas jurídicas, ni siquiera de ley civil, sino de ley natural. El aborto es un crimen y ninguna institución, por muy democrática que sea, puede arrogarse la capacidad de legislar a favor del asesinato ya que tal acción es, en cualquier caso, aunque fuera por la totalidad de los votos de la población, ilegítima e injusta puesto que se está haciendo algo fuera del ámbito competencial de la sociedad.

Todo debate acerca del aborto fuera de los término éticos está viciado de partida y llevará a conclusiones erróneas. Tal y como ocurriría con la eutanasia, la esclavitud, el derecho a ser persona de una raza o sexo, la libertad individual, etc. Poner en tela de juicio o regular el derecho a la vida, la libertad y a la dignidad de las personas es algo que no podemos hacer porque son derechos derivados de otro superior: el de Dios. Él nos creó, por su inquebrantable voluntad, libres, con una vida y llamados por vocación a la mayor dignidad: la de ser hijos de Dios.

lunes, 14 de mayo de 2007

Matar clavando unas tijeras en el cráneo

Es más que interesante navegar por este artículo de Hispanidad.com sobre el aborto por nacimiento parcial. Esta técnica muestra bien a las claras lo truculento que es este crimen. Porque el aborto, no solo con esta técnica que al menos es sincera, es un asesinato.

Me acusaba uno de mis “disculpados”, cuando publiqué alguna entrada sobre este repugnante crimen silenciado por la mayoría, de ignaro en biología. Yo creo que tiene mucha razón, cada día descubro más mi desconocimiento integral sobre casi todo; pero, me gustaría decirle que tampoco se sienta él tan ufano por saber de esta materia ya que, para un tarugo como yo, comprender la formación del cigoto, la unión de ADNs o el ulterior proceso de blastulación fue cosa de cinco minutos; mis estudios de ingeniería, por contra, me costaron un poquito más; los de economía, menos que los de ingeniería pero más que los biológicos; pero, estudiar a Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, se lo puedo asegurar, fue un trabajo ingente y entenderlos, todavía sigo en ello sin consiguirlo del todo. Solamente observando el ser de la cosas nuestra mente alcanza a vislumbrar alguna de certeza sobre las mismas. Es ridículo, por tanto, ver a más de un biologuillo de tres al cuarto arrogándose la autoridad de pontificar en los grandes asuntos de la ética sin más bagaje que sus tres chorraditas medio aprendidas inconscientes de que solo con un gran valor, humildad y respeto a la verdad se pueden afrontar estos asuntos. ¡Si hasta algún botarate me pidió que demostrase científicamente que un embrión es una persona!. Lo que sí es difícil de demostrar es que quien hace esta pregunta tenga la mínima capacidad neuronal para saber de qué hablamos.

Ahora, como no creemos en Dios, ponemos nuestra fe en la ciencia y como, además, el relativismo ha conducido a esta sociedad a la ignorancia casi absoluta confiamos en cualquier memez. Ya saben los anuncios de televisión dicen “testado científicamente”, pues eso, queremos que nos demuestren científicamente qué es el hombre. Ya ocurrió en Alemania donde se hacían demostraciones científicas acerca de la dignidad humana de ciertas razas. Repetir lo obvio es cansino, pero lo haremos: el hombre es, desde su concepción hasta su muerte natural. Todo lo que ocurre entre medias de estos dos hitos disruptivos no es más que un desarrollo evolutivo.

Dudar de que el aborto es un asesinato es un signo de podredumbre moral galopante. Pero como es un mal generalizado nos quedamos tan tranquilos.

jueves, 10 de mayo de 2007

Como niños en el trabajo

Francamente lo de la bondad infantil es una de las estupideces más grandes que, aunque no se si la creemos realmente, repetimos sin enmienda.

Por supuesto no niego la candidez y la nobleza de los niños pero, no hay más que observarlos media hora - ¡claro cómo ahora no tenemos niños creemos en el mito! – para caer en la cuenta de su egoísmo, caprichos, tozudez y, en muchos momentos, crueldad. Pero, es verdad, lo compensan con su confianza en los padres, su obediencia, su sencillez y su limpieza de corazón.

El problema es que vivimos en una sociedad de inmaduros; es decir, de púberes de más de treinta años. Y, a esa edad: ni confianza, ni obediencia, ni sencillez ni, mucho menos, limpieza. Más bien lo contrario: recelos, soberbia, retorcimiento y suciedad interior (resentimiento, codicia, envidia e impudicia). O sea la maldad del pecado original pero sin el control de las virtudes cardinales propias del hombre maduro que, con denuedo y paciencia, las ejercita y vigoriza, tras muchas caídas. De las virtudes teologales - en mi experiencia las únicas eficaces - ya ni hablo.

Esto se ve con mucha claridad en el mundo laboral donde, especialmente cuando se sube el nivel, se vive el trabajo como un juego de guerra, con aliados y enemigos, para satisfacer puerilmente el ego.

Lejos de ser el trabajo el medio para ganarse la vida y sacar adelante a una familia – muchas veces, por desgracia, inexistente - se ha convertido en la competición deportiva para realizarse. Como tal satisfacción nunca se produce, pues nuestras ansias son infinitas como corresponde a quien por vocación está llamado a la unión con el Eterno, la frustración redunda en el recrudecimiento de las formas para triunfar en el trabajo. Además el salario no es más que una medida del prestigio. El resultado es las difamaciones, traiciones, falsedad y superficialidad. Por cierto, en las mujeres: peor; si además son directivas: peor que peor.

Lo más gracioso es que cada día los consejos de dirección de las empresas están intentando extender, para mayor beneficio de consultoras varias, una cultura pseudoreligiosa que reduce su remedo de piedad en: el valor del equipo, la dirección por misión o por valores, los objetivos comunes y, como no, la responsabilidad social corporativa. Creanme ciertos seminarios, carísimos por cierto, son de una ridiculez insultante.¡Lo que se ahorrarían las empresas y las personas si las gente se convirtiera de nuevo al cristianismo!.

Claro, con esta cultura de implantar el buen clima laboral estamos mordiéndonos ferozmente pero una sonrisita en los labios y, eso, tuteándonos como amigos. Es el colmo de la hipocresía.

Yo soy de los que tengo mi crucifijo y un iconito de la virgen en mi despacho y rezo el Ángelus a medio día y pido a Dios me permita vivir cada día el trabajo como servicio y amor a mis compañeros, jefes, subordinados, clientes, proveedores, accionistas y la sociedad. No lo consigo como quisiera, pero apoyado en Jesucristo no pierdo la esperanza. Seguro, como mi fe me atestigua, que sin el menor esfuerzo, apoyado en la gracia, se me concederá.

lunes, 7 de mayo de 2007

¡Pobres ecologistas!

Este año las reservas de agua en la comunidad de Madrid son superiores al 83% de su capacidad total, lo cual es mucho.

Estoy totalmente compungido: ¡pobres ecologistas de mi región!. El año pasado, con la sequía galopante que azotaba toda España estaban encantados. Se les veía felices, estaban animados, en plena forma, como nunca. Nos amonestaban con las más aciagas previsiones: ¡No se puede regar!, ¡es la inicua mano del hombre!, ¡la pacha mama se revela!

Pero; ¡ay!, este año, no. Ya me veía yo no pudiendo tirar de la cadena cuando iba al baño y, ¡claro!, en las casas de los reaccionarios, como este humilde servidor, que tenemos muchos hijos, esto puede llegar a ser un problema muy serio en pocos días. Porque tener muchos hijos es antiecológico; ya saben, los pañales y todo eso.

Pobres ecologistas. ¡Menos mal que les queda el cambio climático!. La verdad es que estoy muy preocupado por su ánimo. Confío que este verano haga mucho calor y así puedan tener algún motivo para lanzarnos sus proclamas soporíferas. El pasado invierno ha sido muy suave en España y, ¡vaya por Dios!, esto ha provocado que se contamine menos puesto que se reduce el uso de la calefacción: cosas raras que tiene la realidad que no entiende de ideologías.

jueves, 3 de mayo de 2007

Niño mimado niño estropeado

La educación de los hijos es uno de los grandes temas de ayer, de hoy y de siempre. Sin embargo, es aquí donde se pulsa con claridad el estado de la grave enfermedad moral que aqueja a nuestra sociedad occidental. No sé si esta es la raíz o la consecuencia del problema; pero, desde luego, es la causa del empeoramiento seguro que se nos avecina.

Viene a mi memoria la anécdota que ocurrió hace unos años en un colegio anterior de mi hijos. Resulta, que como los profesores sentían una fuerte complicidad con mi mujer – no hay nada como ser maestro para que los criterios progres se pongan en solfa – le contaron que en el comedor una niña de cuatro años no quería tomar la leche; como el profesor responsable la obligó a hacerlo – con la suavidad que se hace hoy en los colegios, ¡no se vayan a creer! -, la niña, ni corta ni perezosa, cogió el vaso y, mirando fijamente a los ojos del profesor, dio media vuelta a su muñeca, derramando todo el contenido al suelo. Acto seguido la díscola niña fue castigada a recogerlo con una fregona. Al día siguiente, el padre de la criatura fue al colegio, no porque nadie la llamara a capítulo sino para protestar, hecho un basilisco, por el trato dado a su hija, ya que, según él, su niñita no era ninguna criada como para fregar el suelo del colegio. Sorprendente, ¿verdad?. Pero, lo queramos o no, existe una justicia y unas repercusiones frente nuestros actos y no solo en la otra vida. Efectivamente, la personalidad asnal de este progenitor tendrá su castigo en el provenir de su hija. Esta chiquilla hubiera necesitado dos pares de bofetadas: uno, del profesor, antes de recoger con una bayeta la leche y el otro, del padre, cuando se lo contó en casa, para regañarla por su trastada y para reafirmar, de paso, la autoridad del profesor. Esta medicina le hubiera hecho un bien impagable y, posiblemente, tal lección le hubiera dejado una huella indeleble, evitándole muchísimos futuros quebraderos de cabeza.

Pero no y claro, eso es lo que estamos creando: una sociedad de inmaduros, incapaces de hacer nada, ni por ellos mismos ni por nadie, que les exija el más mínimo sacrificio. Y sin sacrificio no hay ni ciencia, ni familias, ni empresas, ni nada que valga la pena. Lo que ocurre es que ahora no se educa. Para hacerlo hay que castigar, corregir y decirles a los hijos una palabra que desconocen: “no”.

Una de las razones de esta situación es la comodidad. Por un lado, tanto el padre como la madre trabajan fuera de casa y, claro, para un rato que se ven con sus hijos no se van a enfrentar a ellos. Porque educar exige mucho sacrificio, es un esfuerzo grande y continuado y que provoca no pocos conflictos. Por otro lado, la visión hedonista nos seduce para que evitemos cualquier choque y busquemos otras ocupaciones más placenteras tal y como ver algún programa de televisión.

Otro de los motivos es el enfermizo temor a que nuestros hijos sufran. Dejémosles que se diviertan – dicen muchos padres -, son pequeños – diecisiete añitos la criatura -, no volverán a ser jóvenes, no hay que ser tan duros como fueron nuestros padres, los tiempos han cambiado. Todas estas majaderías se oyen cada día. Cuando la realidad es que no hay mayor sufrimiento que la insaciable y antojadiza voluntad de un niño mimado.

Por último, el reducido número de hijos, algo no solo contra la voluntad de Dios sino contra lo que es lógico y natural - ambas cosas suelen ser coincidentes aunque, a veces, no a simple vista – provoca la atención desmedida sobre ellos con lo que no les hacemos ningún bien. No hay mejor escuela de padres que tener muchos hijos y no hay mejor regalo para un chico que tener un hermano más.

Me queda la esperanza de que la siguiente generación conocedora, por los frutos, del mal que les han inflingido sus padres harán todo lo posible por rectificarlo en nuestros nietos y, si no, en los bisnietos.

viernes, 27 de abril de 2007

Los distintos tipos de familia en la edad moderna

Resulta que al gobierno socialista de España le ha dado por iniciar una campaña de catequesis progres en los colegios. Para ello quiere que en todos los centros educativos se imparta una nueva asignatura denominada “Educación para la Ciudadanía”. Disciplina cuyo temario decidirán ellos basándose en su principios morales – ¡ya!, lo sé, la contradicción es solo una ironía -. Con un proselitismo fanático del peor estilo pues arroga al Estado la capacidad de imponer una doctrina soslayando la voluntad de los únicos sujetos responsables y decisorios de la educación de los chicos que son los padres, pretenden adoctrinar a nuestros hijos en la cosmovisión del pensamiento único: relativismo (moral y racional), cultura de la muerte y hedonismo. Es decir, el suicidio intelectual de nuestra sociedad. Es la consecuencia de varios siglos tratando de quitar a Dios de la vida pública y que culminará con la autoinmolación del hombre en el ara del antropocentrismo.

El caso es que – ¡cómo no iba a ser de otra manera! – en esta asignatura se va a enseñar que existen distintos tipos de familia. Este nuevo, grotesco y disparatado aforismo no es más que una cobertura, una coartada, para contentar al insaciable grupo de presión homosexual y aceptar que una pareja del mismo sexo pueda ser considerada matrimonio y, por tanto, familia.

Lo más triste de todo es que este absurdo es reclamado por estos grupos, no porque estén interesados en casarse, ni mucho menos, sino por mero capricho. Es imprescindible conocer a las personas con las que tratamos para entender sus necesidades. A este respecto, recomiendo para el que quiera adquirir algo de conocimiento sensato y con rigor sobre este asunto que lea el maravilloso libro del doctor de Psicología de la universidad de Ámsterdam Gerard J.M. van der Aardweg “Homosexualidad y esperanza”. Siguiendo su tesis, basada en varios estudios de diferentes profesionales serios, una de las causas más habituales de este trastorno es el complejo de inferioridad; en consecuencia, una persona aquejada de esta alteración tendrá unas ansias infinitas de autoafirmación. Además, añado yo, este problema se acentúa con el sentimiento de culpa, que consciente e inconscientemente les azota, porque todo hombre sabe perfectamente qué está bien y qué está mal aunque no lo reconozca. El resultado es la necesidad irrefrenable y compulsiva de que todo el mundo les diga que tienen razón, que lo suyo es normal, que está bien. Esta necesidad es y será insaciable y con tendencia a crecer exponencialmente hasta el paroxismo. Por eso exigen matrimonio, aunque sea un esperpento, ni siquiera les vale una ley de parejas de hecho – con la que también estoy en contra pero no me quiero desviarme del tema – sino que demandan el matrimonio, la adopción de hijos y lo que sea; aunque les importe un bledo – las cifras cantan – porque lo que realmente desean es que se les de la razón como a los niños.

Esto es solo el principio. El tema gay está siendo utilizado por la izquierda porque necesitan causas para proseguir con su esquema desgastado. La alianza es clara: la insatisfacción existencial con el método de utilizar el enfrentamiento y la reivindicación como eje de construcción de la sociedad y consecución del poder.

jueves, 19 de abril de 2007

¿A quién debemos votar los católicos?

Adelanto, para que nadie se llame a engaño, que no voy a contestar de forma concreta a esta pregunta. Es tan solo una reflexión al leer la entrevista de la ínclita líder de la derecha liberal española y candidata a presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP Esperanza Aguirre al diario español El Mundo.

Pues no va y dice la buena señora que también saldría en pelotas en una revista pero que ya no tiene la belleza para hacerlo. Esto lo dice para defender a una concejala de un pueblo andaluz, cuyos oriundos son los protagonistas de una las más célebres familias de chistes españoles, que posó desnuda para la portada de una revista local. Además, para terminar la faena, añade que, como liberal, defiende los derechos de los homosexuales, entre los que están muchos de sus mejores amigos.

Pues yo, que también soy algo liberal, le digo que, como “la verdad os hará libres” – según dijo el Señor -, voy a decírsela para que así alcancemos la libertad.

Para empezar, una de las peores enfermedades sociales que sufrimos es la proliferación de la pornografía. Esta, en mayor o menor grado, se encuentra en todos los programas de televisión, anuncios, revistas de todo tipo, no solo las del género, etc. Lo cual provoca la cosificación, principalmente, de la mujer, la vanalización de la sexualidad y el desajuste, por exceso e incluso por defecto, de la libido. Aunque existen otras causas que se pueden añadir, las consecuencias directas de esto son: el maltrato a las féminas, la crisis del matrimonio y por ende de la familia, la falta de amor y de compromiso entre las parejas, singularmente de jóvenes, la profunda insatisfacción, las conductas inmorales y los trastornos en el terreno sexual que, como nunca antes había ocurrido, azotan a multitud de personas. Sin olvidarnos de la depravación. La gente se pregunta: ¿cómo hay estas aberraciones?. Sin embargo, yo me pregunto: ¿Con la carga sexual con la que se nos bombardea sin descanso cómo no hay más?. Porque ya me dirán ustedes de qué forma se defiende un pobre señor que tenga una vida gris y esté viendo constantemente chicas estupendas que se le insinúan con las que nunca podrá tener relaciones y que recibe incansablemente el patrañero mensaje de que lo más importante en la vida y lo único que nos hará felices es fornicar y, además, si no lo haces serás un frustrado. Esto hará que cada día se aleje más de su realidad y viva una ensoñación que le deprimirá y, en el peor de los casos, le pervertirá. Pues la verdad es otra, no solo se puede vivir sin fornicar sino que ese pecado destruye el alma llevándonos a la insatisfacción vital más profunda. La felicidad está en amar. Tal vez no podamos por nosotros mismos pero sí con la ayuda de Dios. Si, por el contrario, este hombre está engañado y busca la realización en los pecados sexuales se perderá sin saber que podía pedir ayuda.

Por otro lado, los homosexuales. ¡Qué derechos de los homosexuales y qué puñetas!. Los homosexuales no tienen ningún derecho, como no lo tienen ni los borrachos, ni los futbolistas, ni los que visten azul, ni los ludópatas, ni los cinéfilos. Las personas son las que tienen los derechos. Porque, díganme, qué derechos: ¿casarse?, ya lo tienen, como yo: un hombre y una mujer; lo contrario no es matrimonio, es un abominio. La homosexualidad es un grave desorden y practicarla un pecado y una aberración. Pero esta tiene solución: se puede dejar de tener una tendencia homosexual – porque no se es homosexual, tan solo, se padece esa tendencia errónea - bien por vías psicológicas, bien con la ayuda de la gracia. Esto sí que es un derecho, saber que sufro un mal y dónde está la curación.

¡Cómo está el patio de la derecha! y votar para un católico a las opciones de izquierda en España es imposible . También hay partidos muy pequeños de cariz católico o al menos defensores de la vida, pero que no sacan ni la mínima representación, por mucho que lo queramos disfrazar es tirar el voto: Ya me dirán ustedes que hacemos…

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